0

SOCIEDAD

Dios no existe, pero está al alcance de la mano

A veces ocurre que los que militamos en las filas ateas tendemos a considerar a la Iglesia como algo que nos es completamente ajeno, a pesar de saber de matices y ser capaces de distinguir entre la Iglesia de arriba y la de abajo. Nos creemos a salvo del fanatismo cerril porque jamás diríamos que todos los curas son pederastas ni todos los fieles señoronas con visón que desterrarían a los mendigos; pero el desprecio y la desafección con la Iglesia de arriba (la de los oropeles y troníos enjoyados, la moralidad asfixiante y los constantes abscesos retrógados) provoca que, hipócrita e injustamente, solo atendamos a la de «abajo» cuando se nos pone, con luminosos, ante las narices.

LEER

No Comments Yet.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Facebook
Twitter
Google+
YouTube
RSS
EMAIL
PINTEREST
INSTAGRAM